Transporte en todoterrenos, talleres de viticultura, almuerzo entre las viñas, visita a las históricas bodegas, catas, y un viaje en de realidad virtual son algunas de las actividades que ofertan desde Haro (La Rioja).
Finales de septiembre y principios de octubre son los meses en los que la Bodega Ramón Bilbao, situada en Haro (La Rioja Alta), recoge el fruto del trabajo de todo un año. La vendimia es uno de los momentos más esperados y se ha convertido en el perfecto atractivo para planificar una escapada.
La centenaria bodega, fundad en 1924, abre sus puertas a todos los que quieran vivir en primera persona el proceso, según la época que elijan para visitarlas: recolección manual, selección de las mejores uvas en la cinta de selección, encubados, trasiegos, fermentaciones etc.
Para ello, se han diseñado dos tipos de visitas, que, sin duda, además de conocer a fondo el trabajo de viticultura, también hará disfrutar a los visitantes de momentos únicos, proporcionándoles la oportunidad de sumarse al viaje que realiza el vino, desde su recogida hasta que llega a la botella.
Para todos aquellos que quieran vivir el viñedo al detalle, se ha dibujado un completo programa que incluye transporte en todoterreno hasta uno de los viñedos de La Rioja Alta, muy próximo a la bodega. Allí, de la mano de uno de sus técnicos especializados, aprenderán sobre naturaleza, viticultura y, por su puesto, catarán las uvas para saber cuál en su punto de maduración. Eso sí, después de cortar su propio racimo con las mimas herramientas que utilizan los vendimiadores.
Y aprovechando el magnífico paraje, la bodega organiza un almuerzo entre las viñas con productos típicos, que maridarán con sus vinos. Y a primera hora de la tarde, volverán en sus coches a la bodega, donde disfrutarán de una visita guiada en la que conocerán la historia de Ramón Bilbao y contemplarán la producción del vino
Como colofón de la visita, una cata comentada con tres de las referencias de Ramón Bilbao, como el tan premiado Mirto, su vino de autor. Antes de comenzar el día, la bodega invita a sumergirse en una experiencia de última generación, un viaje de realidad virtual en 360º en la que el visitante realiza el viaje dese la cepa a la botella. Esta visita tiene un precio de 50 euros por persona.
Pero también hay otra opción para los que quieran realizar solo la experiencia de bodega, durante la época de recogida de la uva, y es la vista Mirto, en la que se sorprenderán con catas de mosto y vinos en diferentes estados de fermentación, según el momento en el que se encuentren. También incluye la experiencia virtual Oculus y sólo cuesta 10 euros por persona.