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Tras diez años de existencia, marcados por el rigor y la transparencia, de nuevo se ha celebrado este concurso internacional de vinos. Esta vez la cita ha sido en un exclusivo complejo hotelero de la bella ciudad costera de Estoril, a pocos kilómetros de Lisboa, y ha contado con un jurado compuesto por más de 500 especialistas procedentes de casi medio centenar de países.
Entre los días 27 y 30 del pasado mes de marzo, las muestras, agrupadas en siete categorías —Blancos, Rosados, Tintos, Generosos, Espumosos, Aguardientes y de Jerez— han sido evaluadas en cata ciega, siguiendo las más estrictas normas internacionales, y han sido premiadas en su caso con medallas de Oro, Plata o Bronce o como Vino Recomendado.
El ‘Wine Masters Challenge’, cuya entrega de premios tendrá lugar en el Casino de Estoril el próximo 24 de mayo, es sin duda un preciso ‘barómetro’ de la actual situación del sector vinícola en todo el mundo. Ser premiado en este concurso —y más si es por partida doble, como en el caso de la bodega Casar de Burbia— supone una verdadera inyección de prestigio y orgullo, así como una garantía de sólida proyección comercial de los vinos galardonados.
‘Casar de Burbia 2005’, Medalla de Plata – WMC 2008, es de color rojo púrpura brillante y limpio, de gran capa, con lágrimas que muestran su contenido glicérico. A copa parada se notan aromas de frambuesa; moviendo la copa aparece la vainilla del roble americano en perfecto equilibrio con la fruta; sin duda barrica nueva.
En la boca se muestra grueso, tánico y sabroso, con una ligera nota de acidez queademás de alegría y vivacidad denota una larga vida. El bouquet es intenso y persistente, y el torrefacto del roble francés predomina sobre las ligeras trazas de especias. La mezcla de aromas y sabores, junto con su textura, hacen de este vino una compleja sinfonía de sensaciones.
‘Hombros 2005’, Medalla de Oro – WMC 2008, tiene un color sencillamente extraordinario, con reflejos violetas en todo su conjunto y con un brillo que es clara pista de un vino con la acidez necesaria para soportar el paso del tiempo.
A la nariz ofrece notas muy finas de crianza —vainilla, coco, chocolate de hacer, tabaco de pipa— acompañadas de mucha fruta en compota en perfecto equilibrio. Se desarrolla de menos a más con una potencia elevada, lo que indica su capacidad de evolución con el paso del tiempo. En boca es amplio, sabroso, sin aristas, con un tanino poderoso y muy agradable. |