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Ayer, martes 27 de noviembre el Excelentísimo Ayuntamiento de Aranda de Duero organizó dentro la semana del Vino y la Viña, una mesa redonda sobre el pasado, presente y futuro de la Denominación de Origen Ribera del Duero que este año cumple su 25 aniversario.
El intenso debate estuvo protagonizado por José Trillo, presidente del Consejo Regulador; Laurent Dulau, doctor en Enología por la Universidad de Burdeos y fundador de Vinidea Francia; Ángel Luis Margüello, presidente de Enoduero, socio fundador de Red Bottle Internationaly enólogo de bodegas PradoRey; Enrique Pascual, presidente de Asebor; Antonio Martín Berdugo, miembro de la Junta Directiva de Asebor y gerente de bodegas Martín Berdugo; Pablo Martín, presidente de Sumilleres de Castilla y León; Serafín Moya, enólogo de la cooperativa Viña Vilano y el moderador, Fernando Lázaro, director del periódico La Posada, El Mundo.
Los expertos en la materia trataron a fondo temas de interés como el futuro del vino, de la Denominación de Origen; de su regulación y de la necesidad de abrir nuevos mercados así como las distintas formas de conquistar al consumidor final.
Aunque algunos ponentes expresaron su deseo de que el Consejo Regulador aporte una mayor libertad de maniobra a las bodegas, todos coincidieron en resaltar el amparo de calidad que la Denominación de Origen ha supuesto para las 260 bodegas que acoge.
Según destacó José Trillo, desde su implantación como D.O en 1982, el crecimiento ha sido paulatino y constante. “En 1985, contábamos con 6.400 hectáreas; hoy, la cifra supera las 20.700. Somos la alta costura y debemos trabajar en este camino”, explicó.
“Desde el punto de vista técnico el avance ha sido espectacular pero queda mucho por hacer. Si observamos las ventas, aumenta la demanda de los vinos jóvenes en detrimento de los grandes reservas”, advirtió el enólogo y presidente de Enoduero, Ángel Luis Margüello.
En la sintonía de mirar hacia un futuro sostenible y rentable, Laurent Dulau expresó la necesidad de unir producción y marketing. “El mercado evoluciona y hay que ser consecuentes con lo que demanda. Es preciso tener en cuenta las expectativas del consumidor sin perder nunca nuestra seña de identidad”, explicó. “El consumidor no tiene que saber de vinos, sólo debe disfrutar; esa es la magia”, puntualizó Antonio Martín Berdugo.
Simplificar las formas fue otra gran conclusión. “Las reglas cambian en función de la Denominación de Origen confundiendo en exceso. Hay que saber escuchar al consumidor y ahí el sumiller asume un papel importante”, sostuvo Enrique Pascual. En este punto, el presidente de Sumilleres de Castilla y León recordó que los vinos deben guardar una buena relación calidad precio.
También hubo un reconocimiento generalizado a través de las palabras de Serafín Moya, a la labor realizada en el pasado por viticultores, bodegueros y cooperativas que apostaron por esta tierra de vinos.
En cuanto al futuro, Trillo aprovechó para destacar la urgencia de abrir nuevos mercados internacionales y apostar por el enoturismo, una asignatura pendiente. “Hay que trasladar el gran proyecto de Ribera fuera de nuestras fronteras”, concluyó el presidente del Consejo Regulador.
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