|
Divinum Vitae, la agrupación de bodegas castellano manchegas que ha apostado por el enoturismo, sigue aumentando la calidad de su oferta a través del buen hacer de sus asociados. En este caso, la aportación llega de la mano de Bodegas Real, ubicada en el histórico Campo de Montiel (Ciudad Real) que, con la apertura dentro de sus instalaciones del restaurante El Umbráculo, permite a los visitantes comer en un establecimiento de la máxima categoría.
La concesión de cuatro tenedores le sitúa como el único restaurante de estas características en su provincia.
El Umbráculo se ha levantado en lo que era la antigua bodega de un cortijo reformado del siglo XVII y en su interior combina elementos de marcado carácter tradicional con otros más modernos, e incluso, en el comedor principal acoge exposiciones de pintura de manera ocasional.
El ambiente familiar y acogedor que caracteriza a esta bodega se traslada también a su restaurante que, por hallarse rodeado de campos de viñas y olivos y a escasos metros del Embalse de la Cabezuela, se convierte en un lugar idóneo para el disfrute de los 140 comensales que puede llegar a acoger. Además, antes de comer, pueden sumarse a la visita guiada a la viña y a las instalaciones de la bodega, sumergiéndose así en el apasionante mundo de la elaboración del vino.
El restaurante, comandado por Eliseo López, pone especial énfasis en la nueva cocina manchega de autor, creativa y generosa, respetando los sabores originales de los alimentos y jugando con las texturas y colores actuales. La carta recoge la rica y variada gastronomía regional y, como no podía ser de otra forma, los vinos de la propia bodega tienen un destacado protagonismo en la elaboración de salsas, crujientes, espumas...
La materia prima es de primera calidad. “En El Umbráculo trabajamos con los productos ecológicos que nos proporciona nuestra propia huerta y con las mejores carnes y pescados seleccionados por nuestro jefe de cocina”, aseguran en Bodegas Real.
Se trabaja con productos de temporada y en este momento ofrecen siete tipos de pescado, entre ellos el bacalao fresco acompañado de una emulsión de pisto manchego o los chipirones con gelee de tinta de calamar y espuma de algas. En las carnes destaca el confit de pato con salsa de cerezas, esferas de Chardonnay y Vega Ibor y espumas exóticas, o el exquisito solomillo de venado a la sal con salsa del vino reserva Palacio de Ibor.
Los postres son de factura casera y se puede degustar desde una cuajada pura de leche de oveja, una tarta de queso manchego en tres texturas, hasta el secreto del postre Umbráculo o la góndola de helados caseros de azafrán, tomate, pepino, menta, sandía… Y para la sobremesa, El Umbráculo cuenta con una carta de 20 tipos de cafés, cavas y licores artesanos.
Con la apertura del restaurante, Bodegas Real no sólo redondea una espléndida oferta enoturística que comprende sala de conferencias para celebrar reuniones de empresas o presentaciones de productos, y tienda delicatessen con todos los productos de la tierra y los vinos de la bodega. Además, se pueden celebrar eventos sociales, como bodas, en un marco incomparable en el que se puede dar cabida hasta a 600 invitados. El detalle de contar con un parque infantil es otro elemento más del estilo y el servicio que están decididos a dar sus propietarios.
|