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La aplicación de la nueva OCM a partir de la próxima campaña supondrá un reto fundamental para el sector vitivinícola castellanomanchego y, en particular, para la Denominación de Origen “La Mancha”, que desde hace un tiempo se viene preparando para que los vinos acogidos afronten con garantías de éxito los cambios previstos por la nueva reforma, en los que la promoción en países terceros, es decir, no pertenecientes a la Unión Europea será prioritaria y centrada en vinos acogidos a indicaciones de calidad o con denominación de origen.
A pesar de que creo que tendremos que afrontar un par de años difíciles para el sector, tanto por la adaptación a la nueva OCM, que puede mermar los ingresos de nuestros viticultores a corto plazo, tanto en cuanto reduce o elimina las ayudas provenientes de la destilación, la inmovilización, las restituciones a la exportación y los mostos; como por la crisis económica mundial, que reduce el poder adquisitivo de los consumidores de vino de calidad, también considero que hemos hecho bien los deberes en los últimos años, puesto que las ventas no han dejado de subir, incluso en el mercado nacional, donde el consumo de vino, por desgracia, ya está sólo en unos 24 litros per cápita.
Afortunadamente, los vinos amparados por la D.O. La Mancha cuentan hoy día con un reconocido prestigio internacional, que sin duda pretendemos incrementar con nuestra próxima campaña de promoción internacional, más centrada en nuestros principales clientes no comunitarios, que son Estados Unidos y Rusia, pero sin olvidar los principales mercados de la Denominación de Origen La Mancha, como Alemania, Gran Bretaña y Holanda, entre otros.
Gracias a un convenio firmado con la Consejería de Agricultura el pasado mes de julio, invertiremos una cantidad cercana a los dos millones de euros (uno aportado por la administración regional y otro proveniente de recursos propios de las bodegas y viticultores inscritos) en los próximos tres años para promocionar nuestros vinos en Estados Unidos y Rusia.
De hecho, Estados Unidos es un país en el que podemos crecer muchísimo, pero con la actual paridad euro-dólar es probablemente mejor época para hacer promoción que para vender, aunque nuestros vinos, por su excelente relación precio-calidad pueden mantenerse con garantías incluso en un contexto económico adverso y, a buen seguro, cuando la situación mejore en el gigante norteamericano los vinos de la Denominación de Origen “La Mancha” deberían tener todavía más facilidad para venderse, puesto que no defraudarán a nadie por su calidad.
En el caso de Rusia, aunque el precio medio del vino que se vende a este mercado no es tan alto como en el caso de Estados Unidos, sí que tiene un potencial de crecimiento altísimo y poco a poco están sustituyendo su impresionante consumo de vino de mesa por otros de más calidad, como los de la Denominación de Origen “La Mancha”, que ya es conocida suficientemente por la distribución rusa y que cada vez es más demandada por los consumidores del país eslavo.
En definitiva, si conseguimos afianzar y mejorar nuestras ventas en los mercados exteriores, a medio plazo estamos obligados en que esto también repercuta en que nuestros viticultores mantengan un nivel de renta digno, aunque no debe ser menos importante que éstos tomen mayor conciencia de que son un engranaje más de una cadena cuyo objetivo básico es la venta de vino y no se consideren a sí mismos como mero productores de uvas completamente al margen de las políticas de marketing dirigidas a incrementar el consumo de vino.
Por otro lado, debemos tratar de que nuestras bodegas no vean afectado su potencial de comercialización tras el presumible arranque de unas 50.000 hectáreas de viñedo en la región de Castilla-La Mancha durante los próximos años. Es más, esto debe suponer un acicate para incrementar nuestra elaboración de vinos de calidad, tal y como ya han venido haciendo las bodegas en los últimos años, al mejorar de forma considerable sus inversiones en infraestructuras, haciéndose con alta tecnología y situándose a la vanguardia mundial de la elaboración de vinos.
Además, los viticultores de esta Denominación de Origen han invertido con lógica las ayudas recibidas por la Unión Europea en el tiempo que ha durado la última OCM, lo que ha facilitado que en esta región se haya dado la reestructuración del viñedo de mayores dimensiones de la historia en muy pocos años, gracias a lo cual hemos conseguido una impresionante diversificación de nuestros viñedos, lo que ha convertido a Castilla-La Mancha también en la primera productora de tintos de España. En un plazo muy breve se ha logrado que el consumidor tenga multitud de vinos donde elegir, puesto que en la D.O. La Mancha hoy puede ofrecer tintos que van desde sus clásicos Tempranillos (más conocidos como Cencibel en nuestra tierra), Garnachas o Moravios, hasta los más novedosos Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah o Petit Verdot. Además, el abanico en blancos también se ha ampliado sustancialmente, puesto a nuestra típica uva Airén se han sumado la Macabeo, la Verdejo, la Sauvignon Blanc, la Moscatel de grano menudo y la Chardonnay.
Por todo ello, La Mancha, que ya ha superado el reto de la calidad sobradamente, tiene que volcarse en el futuro por aumentar las ventas (quizá en estas dos próximas campaña la consolidación será ya un éxito considerable teniendo en cuenta la coyuntura económica nacional e internacional), tratando de alcanzar su verdadero potencial, que es mucho, en un plazo de 10 años.
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