Descripción |
Desde 1.729 hasta nuestros días, la evolución de Alvear ha transcurrido armoniosamente.
Casi tres siglos han transcurrido desde que el primer Alvear, Juan, originario del municipio navarro de Nájera, se trasladara a la ciudad de Córdoba para desarrollar sus funciones como alto dignatario de Hacienda. Pero es su hijo Diego de Alvear y Escalera quien en 1729 se traslada a Montilla donde nace su pasión por la viña y el vino. Allí fundó la bodega Alvear.
De aquélla época destaca por derecho propio la figura de Carlos Billanueva, asistente que Diego de Alvear y Ponce de León trajo de Argentina y quien llegó a convertirse en su capataz de confianza.
Desde entonces Alvear ha mantenido siempre una estrecha vinculación con Argentina, vinculación que sigue vigente en nuestros días.
Carlos Billanueva marcaba con sus iniciales (C.B.) los mejores vinos provenientes de la sierra.
De esta forma se fue creando el estilo Alvear que aúna moderación y homogeneidad en sus rasgos, todavía presentes en el fino C.B., marca centenaria y la más conocida de la casa.
Alvear es una de las bodegas de mayor prestigio y reconocimiento internacional de España, siendo la bodega más antigua de Andalucía.
La bodega cuenta con extensos viñedos situados en los más famosos pagos de la Sierra de Montilla y Moriles (Córdoba), Las Puentes, El Lagarito y Rompebonetes…
Aquí la cepa protagonista es la Pedro Ximénez, oriunda del Rin, uva que se convierte en la base única de nuestros vinos dulces, finos, olorosos y amontillados.
Después en las bodegas La Sacristía, El Liceo y Las Mercedes es donde el vino reposa durante largos años de una forma relajada y tranquila.
El vino se introduce en botas de roble americano, “criaderas y soleras”, para que realice su estancia en madera. Este, es el sistema tradicional de las denominaciones de origen andaluzas para mezclar y envejecer los vinos generosos y brandies.
Las criaderas significan etapas de la crianza.
Las botas de roble se apilan unas encima de otras sobre la primera andana que está a ras de tierra, denominada solera, de forma que sobre ésta se sitúan las de la primera criadera, sobre ellas las de la segunda, y así sucesivamente. El vino pasa de una criadera a otra (se rocía), una vez comprobado con las labores del venenciado que el grado de vejez y crianza es el adecuado para cada etapa. La última fase de la crianza es la solera, de donde se extrae el vino para su comercialización. |